Mostrando las entradas con la etiqueta Marta Escudero. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Marta Escudero. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de agosto de 2018

SOLO AMIGOS - MARTA ESCUDERO



Sara y Marcos son amigos.
Sólo amigos.
Y nada más. Amigos.
O eso creían.

Se conocen desde los siete años.
Saben todo del otro.
Se apoyan en todo.
Relaciones. Familia. Risas. Llantos.

Pero todas sus relaciones han fracasado.
Salvo la suya…
Ahora Marcos viaja en moto y es músico.
Sara acaba de empezar Medicina.

Su amistad siempre ha sido sólo eso.
Y nunca cruzaron esa línea…
Nunca lo intentaron. No lo pensaron.
Hasta esa noche.



miércoles, 8 de agosto de 2018

DÍA DE PLAYA - MARTA ESCUDERO



Mi nombre es Susana, y hoy, por fin, estoy de vacaciones de verano. Los Ángeles. Playa, alcohol, y con suerte, hasta sexo. Algo que me mantenga alejada de la facultad de medicina durante 2 meses. 

A mis 19 años, me lo merezco. De hecho, parece que la suerte me sonríe, ya que ha sido salir del hotel - más caro de lo que me gustaría -, bajar a la playa, y que se me acerque un tal Javier.

Javier es un guitarrista que emigró de Argentina y aquí está, ganando más dinero del que puede gastar y viviendo el sueño americano como músico. A sus 21 años. Aunque se pasa los días encerrado en su estudio, grabando. Yo soy su pequeña salvación para escapar de la rutina, y él para mí un poco más de lo mismo.

Todos tenemos claro para qué estamos aquí, así que adelante.

O eso creía.

¿Y si él quiere algo más?


jueves, 28 de junio de 2018

Libre



A mis 23 años vivo encerrada en la pequeña prisión de mi “hogar”. A punto de terminar estudios de veterinaria, y aún así sintiéndome una prisionera en mi propia casa. “Mientras vivas bajo mi techo, harás lo que yo diga”, es la frase que repiten constantemente mis padres ante cualquier intento de tener un poco de libertad.

Es asfixiante cuanto menos. Pero todo cambia cuando un joven de 22 años, solo, se muda a la casa de enfrente. Terminando estudios de derecho para convertirse en abogado, actualmente se gana la vida escribiendo novelas de romance juvenil.

Es difícil no sentirse atraída por él. “Libre”, ya no solo de las cadenas de una familia, sino de la sociedad en si misma. Con una moto asomando en el garaje, una sonrisa torcida cada vez que saluda, y el sentimiento de que hace “lo que le da la gana, cuando le da la gana”, es realmente difícil no derretirse por él.

Así que cuando un día me invita a tomar un café no puedo evitar teniendo sexo con él entre sus sábanas. Y de ahí, la cosa solo pudo complicarse más…


Amor Tormentoso



Mi nombre es Sarah, y he pasado la mayor parte de mi vida sintiéndome incomprendida, como si no pudiera encajar en ningún sitio. La universidad hubiese sido terrible para mí, de no haber sido por Luca, el apuesto chico que se fijó en la muchacha retraída.

Nos casamos y empezamos una vida juntos, llenos de gozo y placer. A su lado me sentía completa; sin embargo, aun tenía miedo de enfrentarme al mundo, tenía miedo de perderlo… y cada vez me aferré más y más a él. Simplemente me sentía feliz sabiendo que estaba a mi lado.

Hasta que un día, nuestra monótona felicidad se vio interrumpida por un accidente. Nuestra situación económica pasaba por un gran bache y eso había llevado a Luca a trabajar más de lo debido. Se desmayó y fue diagnosticado con una gravísima enfermedad que podía ser mortal; yo asumí que era por el estrés del trabajo, pero nunca me habría imaginado de lo que realmente se trataba. 

Comenzamos una nueva vida lejos de la ciudad, en una granja que compramos para olvidarnos de los errores del pasado, pero nuestra estadía estaría enmarcado por otro accidente, y la presencia de un extraño anciano que pareciera querer algo más de nosotros. Me daba la impresión que Luca y aquel viejo ocultaban un secreto más oscuro de lo que podía imaginar, pero yo nunca lo quise admitir, por miedo a perderlo. 

Pero no todo dura para siempre y llegó el momento de desvelar la verdad, el momento de darse cuenta de que no todo es como lo esperamos y que al final, siempre hay que aceptar la realidad.


Verano de Ensueño



 sus 18 años, Belén era la hija perfecta. Acababa de terminar el último curso con las mejores notas y se disponía a entrar en la universidad… dentro de 3 meses. Tenía todo el verano por delante para descansar.

Por desgracia, Belén también había sido la adolescente más deseada de todo el instituto; notas perfectas, actitud impecable de niña buena y ningún novio conocido hasta la fecha. Así que, cuando su madre vio cómo, en un momento de debilidad, Belén había enviado una foto subida de tono por el móvil, se quedó sin todo; sin teléfono y sin verano, enviada a la casa de sus abuelos a pasar el verano.

Por supuesto, todo volvió a cambiar cuando Belén conoció a Jorge, el chico de 19 años que vivía justo al lado con su padre.


Antes del Amanecer



Eva estaba aterrada de que su hermano pequeño hubiese tirado su vida por la borda.
Juan en cambio pasó la noche más dura de su vida. Fallar a su país a su corazón.

Llovía fuera de la comisaría. Los pies de Eva colgaban en la sala de espera. Su vida había sido bastante difícil toda su vida. Padre alcohólico y ausente, madre deprimida, atiborrada a pastillas desde hacía meses. Había dejado la universidad y empezado a trabajar en una tienda de ropa para poder pagar la luz y la comida de sus hermanos pequeños, aún en edad escolar.

Y Eduardo, el mayor de los dos hermanos pequeños, estaba encerrado en comisaría por robo. Se enfrentaba al reformatorio si encontraban alguna prueba e iban a juicio. Lo peor, que Juan, un antiguo amigo y amor platónico de Eva en el instituto, antes de que su caminos se separasen, era el que había encontrado y detenido al muchacho.

Eva estaba vulnerable, rota, al borde del colapso. No podía seguir adelante.
Juan estaba cansado de encerrar a necesitados y dejar ir a culpables.

Así que esa noche, entre un café de máquina y dos personas agotadas en plena madrugada, comenzaron a aflorar de nuevo los sentimientos. Eva miró a Juan a los ojos, y él le devolvió la mirada como si todo ese tiempo hubiesen estados destinados a amarse, pero la vida, el trabajo, la lluvia, no les hubiese.

¿Podrá Eva conseguir un respiro en la vida?
¿Podrá Juan anteponer sus sentimientos a su trabajo?


Antes de Verano



Mañana termina el curso y yo, Marta, todavía tengo el corazón dividido. Llevo 3 años enamorada de Francisco — Fran para los amigos —, mi mejor amigo, y por supuesto, aún no le he dicho nada. Le he visto pasar por dos novias, no quiero saber cuantas conquistas de una noche, y nadie ha hecho nunca nada. El miedo al rechazo es demasiado fuerte.

Así que cuando el último día decido hacer la cosa más infantil del mundo a mis 21 años, y termino dejándole una carta en la mesa despidiéndome, lo último que esperaba era que terminase invitando a tomar algo con él.

Ese “algo” terminó convirtiéndose en una noche a su lado. Y sí, eso incluía sexo. Mi sueño hecho realidad, únicamente para ver cómo se rompía ante la perspectiva de un verano que nos separaría.

O eso pensaba yo, ya que al despertar juntos, mientras yo procesaba la “cruda realidad”, él se preparaba para ofrecerme algo; subir en su moto e ir a su casa de verano, a pie de playa, juntos.


El Hombre Perfecto



Carlos es el hombre perfecto.
Mi hombre perfecto.

Fuerte.
Trabajador.
Prohibido.

Trabajaba para mi padre.
Como mecánico.
Me saca diez años.
Y vivía al lado.

Le he visto mirándome por la ventana.
Mientras me cambio de ropa.
Y me sonrió cuando me di cuenta.

No tiene vergüenza. Podría perderlo todo.
Pero está dispuesto a ello. Por mí.
Me resultaba imposible no ceder.

Así que lo hice.
Y entonces me enamoré de él. Perdidamente.
Ya no era sólo una universitaria. Era su chica.
Y él era el mejor hombre que podía desear.

Fuerte.
Trabajador.
Prohibido.

Y con gran corazón, pese a ser un sinvergüenza.


Salvavidas



Madre soltera. Ex-pareja que intenta no pagar la compensación de mi hijo. Un empleo de nueve y a cinco y otro los fines de semana. Una cuenta bancaria al rojo vivo. Esa soy yo, Silvia.

Un eco de su pasado. Un hombre cansado de esforzarse que ha tirado la toalla y solo se la da a la gente que rescata. Un vigilante de la playa cuyo único amor es el mar. Ese es Juan.

Sin amor, sin sueños y sin pasión. Despertar, trabajar, comer, dormir. Y entonces, un día, pasó. Ahí estaban, conociéndose por giros del destino. Silvia necesitaba un hombre que la diese fuerzas. Juan una mujer que le devolviese la sonrisa.

Juan era reflexivo, de la clase de hombres que escuchan a las olas y sueñan con ver el mundo arder, pero de los que salta como un perro de presa cuando alguien está en peligro. Silvia era alegre, jovial, de la clase de mujeres que se pasan el día bromeando y tiene energía de lunes a domingo. Pero ambos eran sombras de lo que habían sido.

Y de las sombras del otro podían recuperar todo su esplendor.



Buena Chica



Clara se ha comportado toda su vida como la chica buena e introvertida que todos los adultos le enseñaron que debía ser. Hasta que cumple 18 años y su madre se va a vivir 2 meses a sudamérica por trabajo, dejándola sola en casa con sus abuelos a 15 minutos de distancia.

Y es que Clara nunca ha tenido padre, pero nunca ha querido defraudar a nadie. Ahora, sin cadenas y sin red que la sujeten, no sabe cómo lidiar con su independencia y su mayoría de edad. No sabe qué hacer cuando le piden que dé una fiesta en casa, pero menos todavía cuando Julio, un completo desconocido, es invitado a la fiesta por una amiga.

Julio resultó ser el hombre perfecto. Alto, atractivo, educado y formal pero con un fondo de chico malo, y con la capacidad de dejarla descolorada. Pero diez años mayor que ella. Su mundo patas arriba, así se sentía el universo de Clara.

Ahora se veía aventurándose en una relación de pareja con un arquitecto que tenía una banda de rock en su tiempo libre. Se veía “dueña al mando” de su casa, y con las riendas de su destino. Pero la universidad no empezaría hasta Septiembre, y aún eran finales de Junio. Tenía todo el verano hasta que volviese su madre. Todo un verano para saber qué hacer con Juan, con su vida, y qué implicaciones tenía ser adulta.


¡Fue un Accidente!



Alexia, Alex para las amigas, está de “mundus” en Nueva York. Eso significa que, a sus 21 años, su último año de carrera universitaria lo está estudiando, becada, en Estados Unidos. Todo es nuevo, todo es caro, todo es divertido, y por supuesto… todo es un salto al vacío.

Una cafetería, café derramado sobre su camiseta y un chico atractivo con cara de culpabilidad. Minutos después, Matt tiene claro lo que hacer para enmendar su error; invitarla a otro café.

¿Qué pasa cuando empiezas a salir con un americano? Y más importante… ¿hasta donde está dispuesto a llegar por ti?


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...